Complicaciones.

22 05 2008

¿Qué difícil no? Hay cosas que en la teoría se saben perfectamente pero a la hora de bajarlas a la práctica no pasan de ser más que un fastidio complicado e inherentemente irritante. La verdad es que cada día me voy confundiendo más acerca de lo que debo o no hacer con una mujer.

Digo, leer a David DeAngelo, a Mario Luna y a otros ha valido la pena, en realidad provacan un cambio de visión bastante radical y difícil de digerir. En mi caso todavía no lo digiero del todo, y lo peor, es que a veces se me olvidan sus enseñanzas.

Tal vez para la mayor parte de la gente conocer ese toca-cojones juego llamado “Atracción” no es más que un tópico determinable por el físico, por el poder, por la fama, por el dinero. Para mi que curiosamente di con libros en inter y sitios especializados ha pasado del mundo “predispuesto” al “está en tus manos” pero no deja de ser ajeno a mi.

La verdad es que no entiendo cómo demonios dejar de ser como soy. Reservado, callado, serio, y bueno, todo lo que soy. No soy demasiado sociable y nunca lo he sido. Y cuando intento abrirme, por ejemplo, en el messenger, simplemente no se da.

Creo que espero que las mujeres se comporten de una manera que es muy diferente a la que es. Mi deseo-desesperación no entra para nada en la planeación semanal, ni mensual, ni anual, y bueno, yo no me doy ni por enterado aunque la verdad me esté golpeando fuertemente.

En cuanto a la escuela me digo a mi mismo que he dado algunos pasos hacia adelante. Hasta ahora no he llegado tarde a ninguna clase por torpeza. Cuando no he llegado ha sido premeditado. Ahora me doy cuenta que hay formas más fáciles de hacer las cosas. También en las tareas me siento un poco mejor.

Pero aún falta camino por recorrer.

En cuanto a las mujeres. tuve una fugaz relación (si podría decirse de esa forma) con Temis (obviamente este nombre es ficticio por razones lógicas) y bueno, no he logrado calar en su cascarón, en su forma de “llámenme todos” en su “me vale madres/ ¿ y qué quieres que haga yo?” aunque al inicio cuando iba de ligador todo era más fácil…

Creo que en algún momento la puse arriba y me he ido a sus pies. Aún cuando sea más fea que una vaca flaca en medio del desierto. Y todavía peor. Todavía peor me he enojado e irritado bastante. He racionalizado todo pero de verdad no logré sacarme eso que sentía, pero bueno, el tiempo es sabio y creo que lo mejor que puedo hacer en ese caso es terminar de leer a Luna y determinarme como una persona que cambiará su forma de ser, por su propio bien.

Otra complicación ha sido el 20. Complejidad real no ha tenido nada, ha sido un martes muy rápido en clase y todo normal. Salvo mi ánimo. La extraño por sobre muchas cosas y tal y como le digo a Yavo “Creo que existe un vacío en ti que no puedes llenar, y que tampoco quieres llenar. Como si extrañaras las rutinas, aunque racionalmente no estés dispuesto a regresar con esa persona. Curiosamente, somos demasiado complicados” Sí. sí. Ya van dos meses que terminamos y aún no logro reunir el valor para pedirle que me pase las series que hacen falta, mis discos y bla. Simplemente me da pánico pensar en ello.

Otra complicación. Juana, se ha puesto en un plan que me parte las pelotas, de verdad. La dignidad me caga, la dignidad que no viene a caso. Cuando todo puede estar más normal.

Se vienen los finales y yo no estoy preparado. Se vienen los finales y no quiero que lleguen. Se viene la última semana y no sé, tengo miedo. Como antes.

Creo que espero mantenerme en la memoria de alguien y arraigarme a esta. Una persona nueva, que esté dispuesta a oír lo que tengo que decir, pero no creo que sea fácil encontrarle por ahora.

Por cierto, Ella dará a luz el sábado. Me alegro por ella pero creo que es como aceptar que de esa relación hay que dejarla ir. Y yo me caracterizo por ser un muy obstinado, terco, estúpido con el pasado, simplemente no lo puedo ir tan fácilmente. El tiempo es sabio, y ya sabré qué pasará con ella.

Quiero tener paz en medio del caos, quiero tener un sentimiento sincero en medio de tantas máscaras. Y no hay nada que haya podido hacer al respecto, a pesar de estar pudriéndome por un “Te quiero” sincero de alguien sin pedirlo.





Lágrimas falsas.

2 05 2008

Nuestra cabeza muchas veces nos hace ver cosas que no están ahí, escuchar cosas que nunca fueron dichas, ¿por qué no habrían de hacernos sentir sentimientos que nunca fueron genuinos ni mucho menos sinceros?

Últimamente me oigo diciendo cosas como “Y analizando detenidamente daría como negativo a la prueba de originalidad, porque realmente, son solo esbozos de lo que tendría que ser”. Ejemplos me sobran; En alguna anotación en este diario ya he llegado a decir que se me hace muy cobarde por parte de una persona que salió hace dos años de tu campo físico de relaciones decir cosas como “Yo siempre he querido lo mejor para ti, y te amo” cuando ésta vive otra etapa, nuevos procesos e implícitamente nuevas etapas. Otra cosa; se me hace hipócrita cómo la gente se queja de tantas cosas y no está dispuesta a hacer lo necesario para cambiarlas. “Es que para ti es fácil decirlo” Y sí, es fácil decirlo, pero igualmente es simple hacerlo. Sólo hay que amarrarse de las cosas que son pre-requisitos para ver algún ligero cambio en la superficie.

Mi truene con Tania, es la punta de un iceberg. Todo lo que trae consigo eso es una forma muy cruda de despertar a una realidad que desde hace mucho preferí permanecer ciego. Pero bueno, ese no es el tema principal de este post.

Partícipe de lágrimas falsas, partícipe de incendios sentimentales que al cabo de un minutos dejan la cruda moral de decirme “¿Por qué demonios hiciste eso?” Partícipe de mentira sobre mentira, me he visto más de una vez. Y hoy por hoy, trataré de sacar un espina clavada en alguna parte de mi fracturada alma. Lili y nuestros hijos no natos.

La verdad nunca toqué el tema con ella personalmente. Yo nunca supe qué decirle, qué pedirle, qué esperar o qué ofrecerle. Realmente era un crío que se las daba de hombre por tener a una mujer a su lado; y se venían las consecuencias. Estuve muchas veces con ella, y puedo casi jurar que con ella he pasado las mejores noches de mi vida. Las más intensas, las más satisfactorias pero por otro lado las más tristes. Ella quedó embarazada al mes de que la conocí. Y yo no pensaba huir, pero de momento, yo no podía estar con ella. Apenas entrando en la prepa, cargaba con cargas que yo en ningún momento debí acceder y que tampoco el día de mañana aceptaría. La carga/felicidad de saberte próximo padre; ¿padre yo – me dije, aunque en el fondo sabía que era normal, no, mejor, lógico conforme a mis acciones- a mi edad?

Por otro lado, ella una mujer consumada. Bella, inteligente, fuerte y decidida.  Me mentiría si supiera que pondría mi futuro en juego, y eso hizo. La verdad creo que esa fue una de las temporadas de mayor intensidad en su vida, y yo no estuve para apoyarla.

Ciertamente cuando piensas en algo cotidianamente, ese algo se manifiesta con cierta facilidad en el acontecer rutinario. En ese momento, por más que pensara “Pelea por ellos, siéntete con fuerza. Estudia” No podía dejar de pensar en cómo se sentiría ella. Qué le estaría pasando. Por qué yo(?). Y en todos lados veía bebés; en el camión, en los espectaculares, en la tele, en la computadora, en la escuela. Cierto día me dijo que sentía cierta tristeza al tener que ir sola al doctor. Ver a las parejas felices y hablando de sus futuros hijos con tanto esmero; y ella, sola, y el padre su hijo un menor de edad a 26 horas en carro. ¿Valiente asunto? Sí.

El accidentado día llegó, después de una noche de un pensamiento desde muchos puntos de vistas visceral y denigrante “Y si ella perdiera a los bebes… sería diferente” Sí, eran dos. Gemelos por lo visto. Lo vi en una película, en realidad nunca había pensado en esa posibilidad antes de ese momento. En ese momento me di pena, muchísima. Aunado al hecho de que no le había dicho nada a mi mamá – ni creo poder hacerlo – sentía por momentos que cargaba con el mundo. ¿Y ella qué? También debió sentirse sola, triste y llegó esa tarde.

Antes de irme de la casa a la escuela por la tarde me llamaste. Iniciaste con un trémulo “Perdóname” Y yo no sabía qué pensar. Habías intentado suicidarte antes, me llamabas lamentándote pero, esta vez había algo más. “Perdí a nuestros – no estoy seguro si fue  nuestros o tus – hijos” Y se me cortó el aliento. Es uno de los momentos en donde mi naturaleza inhumana se manifestó con mayor claridad; Una parte de mi estaba aliviada, otra, no sabía cómo sentirse. Estando tan lejos ¿Cómo puedes sentirte feliz de ser el padre de unos hijos con una mujer que llevas bastantes meses sin ver?

Nunca, lo juro, volvimos a tocar el tema de nuevo. Nunca, ni por equivocación. Tal vez si te llego a ver intentaré hablar contigo de eso, tal vez no. No tiene mucho caso abrir viejas heridas que tal vez por el dolor, las has querido borrar de tu memoria.

Lágrimas falsas; porque en se momento, reconozco haberlas fingido. Y me avergüenza, nunca sabré si fue verdadero todo ese proceso o no. La siguiente – y última – vez que nos vimos eras una mujer totalmente diferente. Perdías tu mirada en la oscuridad, ya no reías tanto. Creo que los lloraste en un día, más de lo que yo pude hasta el día de hoy, que intento abrirme y creo, sólo encuentro vacíos e hipocresía.

Lo cierto es que ella está esperando una hija de alguien. Y digo que me duele, y digo que me emputa, y digo que me hiere, pero yo nunca fui sincero contigo y por ende, tampoco conmigo. Obscenamente aferrado a un pasado doloroso y poco brillante, intento creer que te amo cuando sé que perteneces al mismo lugar donde están tantos otros recuerdos incapaces de ser expuestos. Quisiera llorar un poco en tu pecho y regresar una sonrisa y no dejarte solo reproches silenciosos. Quisiera, y por ahora – e incluso mañana – ya no puedo.





Vínculos.

1 05 2008

Es complicado hablar o criticar a las personas cercanas francamente debido a los vínculos que tenemos con ellos. No me parece extraño, ni ajeno a la realidad, tener que guardar nuestras más hirientes opiniones acerca de un familiar por saber que en determinado momento tendrás que volver a verle y bueno, a veces es mejor llevarlo por la paz ¿no?

Soy de las personas que cuando sienten hipocresía o que resienten sus efectos no tardan en ventilarlo, pero, ¿qué hacer cuando esa exteriorización implica llevarte en el camino a más de uno? Ese es mi caso.

Últimamente, cuando comemos, ma’ me cuenta muchos de sus problemas, especialmente los que más le causan preocupación. Uno de ellos es su relación con mi tía Vicky. La verdad, yo creo que es una egoísta, que no piensa en el tiempo de los demás y que en definitiva, siempre antepondrá su persona a cualquier otra situación que le sea ajena a ella. No la culpo, creo que todos los seres humanos somos igualmente egoístas, unos lo manifiestan más, otros menos, pero no creo que eso afecte en profundidad la razón por la que se hace, el bien propio. En fin, desde hace mucho tiempo le quieren hacer a mi madre que se haga cargo de la suegra de mi tía. Ella es grande, vivió siempre con su hijo, lavando, haciendo de comer, cuidando a sus nietos y en general de la casa. Ahora, los años le han llegado y todos esos años de fuerza, interés y cuidado claman por su paga, un poco de deferencia en la vejez consumada. ¿El resultado? Tres nietos que hacen lo que pueden por vivir su vida, y no se les reprocha, sino más bien se pone el dedo en la llaga cuando a falta de quien haga de cuidandera de la abuela siempre está mi madre, el comodín.

Con lo que he leído últimamente, me he dado cuenta tristemente  con mayor frecuencia cuando alguien subestima a otra, cuando no le tiene respeto. Esto se da cuando cualquiera menoscaba  nuestra inteligencia, nuestro tiempo o nuestra propiedad. Creo que mi mamá siempre ha querido quedar bien ante los demás, queriendo que todo el mundo la acepte entregándose completa y desinteresada pero, creo que aquello también guarda un poco de hipocresía. Creo en vez de dar una imagen de “Soy una buena persona y te tolero en gran medida sin importar lo que digas” se toma más por un “Estoy disponible a lo que tu me digas, sin importar que desees” y a final de cuentas siempre se desea salir de esa contradicción, en donde nos sentimos incómodos pero estamos atados.

Vínculo. Creo que la puedo tomar de diferentes perspectivas que se podrían resumir en dos, un vínculo bueno y uno malo. La diferencia, para no hacer la subjetiva, creo que sería mejor basarla en lo siguiente. Un vínculo negativo es aquel que siempre te delega y que te aleja de tus metas. Que te hiere en la medida que se intenta mejorar. El positivo, aunque no propiamente pueda llevarte a tus metas, por lo menos no estorba, es decir, no come, desgraciado, de tu tiempo y lo minimiza. El positivo te aviva con el reencuentro, te exhorta a luchar, te da fuerzas.  La distinción teóricamente puede tener muchísimos puntos flacos pero, creo que es más que aplicable a la vida real.

¿Y qué pasa si sé que un vínculo me hace daño y sin embargo me sigue atando? Es esta la posibilidad que a más de uno se nos ha presentado en la vida. Creo que muchos viven bajo sus efectos y lo continuarán haciendo. La única solución es decir no. Un no sincero, un no justificado, un no que aclare los difusos marcos que se hallan. Si yo fuera mi mamá, creo que entendería el por qué de sus acciones, porque eso pasa. Normalmente es relativamente fácil criticar por fuera pero, conociendo las raíces, aparece una justificación que constituye un caso fronterizo entre la sumisión o el amor a la familia/pareja. Pero por hoy me quedo con la idea de que cualquiera que no grite, corra, patalee y luche en un término más general por hacer velar por sus deseos, es un cobarde y todavía más aquel que se queja a las espaldas de esa persona y no lo dice, un hipócrita.