Vínculos.

1 05 2008

Es complicado hablar o criticar a las personas cercanas francamente debido a los vínculos que tenemos con ellos. No me parece extraño, ni ajeno a la realidad, tener que guardar nuestras más hirientes opiniones acerca de un familiar por saber que en determinado momento tendrás que volver a verle y bueno, a veces es mejor llevarlo por la paz ¿no?

Soy de las personas que cuando sienten hipocresía o que resienten sus efectos no tardan en ventilarlo, pero, ¿qué hacer cuando esa exteriorización implica llevarte en el camino a más de uno? Ese es mi caso.

Últimamente, cuando comemos, ma’ me cuenta muchos de sus problemas, especialmente los que más le causan preocupación. Uno de ellos es su relación con mi tía Vicky. La verdad, yo creo que es una egoísta, que no piensa en el tiempo de los demás y que en definitiva, siempre antepondrá su persona a cualquier otra situación que le sea ajena a ella. No la culpo, creo que todos los seres humanos somos igualmente egoístas, unos lo manifiestan más, otros menos, pero no creo que eso afecte en profundidad la razón por la que se hace, el bien propio. En fin, desde hace mucho tiempo le quieren hacer a mi madre que se haga cargo de la suegra de mi tía. Ella es grande, vivió siempre con su hijo, lavando, haciendo de comer, cuidando a sus nietos y en general de la casa. Ahora, los años le han llegado y todos esos años de fuerza, interés y cuidado claman por su paga, un poco de deferencia en la vejez consumada. ¿El resultado? Tres nietos que hacen lo que pueden por vivir su vida, y no se les reprocha, sino más bien se pone el dedo en la llaga cuando a falta de quien haga de cuidandera de la abuela siempre está mi madre, el comodín.

Con lo que he leído últimamente, me he dado cuenta tristemente  con mayor frecuencia cuando alguien subestima a otra, cuando no le tiene respeto. Esto se da cuando cualquiera menoscaba  nuestra inteligencia, nuestro tiempo o nuestra propiedad. Creo que mi mamá siempre ha querido quedar bien ante los demás, queriendo que todo el mundo la acepte entregándose completa y desinteresada pero, creo que aquello también guarda un poco de hipocresía. Creo en vez de dar una imagen de “Soy una buena persona y te tolero en gran medida sin importar lo que digas” se toma más por un “Estoy disponible a lo que tu me digas, sin importar que desees” y a final de cuentas siempre se desea salir de esa contradicción, en donde nos sentimos incómodos pero estamos atados.

Vínculo. Creo que la puedo tomar de diferentes perspectivas que se podrían resumir en dos, un vínculo bueno y uno malo. La diferencia, para no hacer la subjetiva, creo que sería mejor basarla en lo siguiente. Un vínculo negativo es aquel que siempre te delega y que te aleja de tus metas. Que te hiere en la medida que se intenta mejorar. El positivo, aunque no propiamente pueda llevarte a tus metas, por lo menos no estorba, es decir, no come, desgraciado, de tu tiempo y lo minimiza. El positivo te aviva con el reencuentro, te exhorta a luchar, te da fuerzas.  La distinción teóricamente puede tener muchísimos puntos flacos pero, creo que es más que aplicable a la vida real.

¿Y qué pasa si sé que un vínculo me hace daño y sin embargo me sigue atando? Es esta la posibilidad que a más de uno se nos ha presentado en la vida. Creo que muchos viven bajo sus efectos y lo continuarán haciendo. La única solución es decir no. Un no sincero, un no justificado, un no que aclare los difusos marcos que se hallan. Si yo fuera mi mamá, creo que entendería el por qué de sus acciones, porque eso pasa. Normalmente es relativamente fácil criticar por fuera pero, conociendo las raíces, aparece una justificación que constituye un caso fronterizo entre la sumisión o el amor a la familia/pareja. Pero por hoy me quedo con la idea de que cualquiera que no grite, corra, patalee y luche en un término más general por hacer velar por sus deseos, es un cobarde y todavía más aquel que se queja a las espaldas de esa persona y no lo dice, un hipócrita.