¿Qué difícil no? Hay cosas que en la teoría se saben perfectamente pero a la hora de bajarlas a la práctica no pasan de ser más que un fastidio complicado e inherentemente irritante. La verdad es que cada día me voy confundiendo más acerca de lo que debo o no hacer con una mujer.
Digo, leer a David DeAngelo, a Mario Luna y a otros ha valido la pena, en realidad provacan un cambio de visión bastante radical y difícil de digerir. En mi caso todavía no lo digiero del todo, y lo peor, es que a veces se me olvidan sus enseñanzas.
Tal vez para la mayor parte de la gente conocer ese toca-cojones juego llamado “Atracción” no es más que un tópico determinable por el físico, por el poder, por la fama, por el dinero. Para mi que curiosamente di con libros en inter y sitios especializados ha pasado del mundo “predispuesto” al “está en tus manos” pero no deja de ser ajeno a mi.
La verdad es que no entiendo cómo demonios dejar de ser como soy. Reservado, callado, serio, y bueno, todo lo que soy. No soy demasiado sociable y nunca lo he sido. Y cuando intento abrirme, por ejemplo, en el messenger, simplemente no se da.
Creo que espero que las mujeres se comporten de una manera que es muy diferente a la que es. Mi deseo-desesperación no entra para nada en la planeación semanal, ni mensual, ni anual, y bueno, yo no me doy ni por enterado aunque la verdad me esté golpeando fuertemente.
En cuanto a la escuela me digo a mi mismo que he dado algunos pasos hacia adelante. Hasta ahora no he llegado tarde a ninguna clase por torpeza. Cuando no he llegado ha sido premeditado. Ahora me doy cuenta que hay formas más fáciles de hacer las cosas. También en las tareas me siento un poco mejor.
Pero aún falta camino por recorrer.
En cuanto a las mujeres. tuve una fugaz relación (si podría decirse de esa forma) con Temis (obviamente este nombre es ficticio por razones lógicas) y bueno, no he logrado calar en su cascarón, en su forma de “llámenme todos” en su “me vale madres/ ¿ y qué quieres que haga yo?” aunque al inicio cuando iba de ligador todo era más fácil…
Creo que en algún momento la puse arriba y me he ido a sus pies. Aún cuando sea más fea que una vaca flaca en medio del desierto. Y todavía peor. Todavía peor me he enojado e irritado bastante. He racionalizado todo pero de verdad no logré sacarme eso que sentía, pero bueno, el tiempo es sabio y creo que lo mejor que puedo hacer en ese caso es terminar de leer a Luna y determinarme como una persona que cambiará su forma de ser, por su propio bien.
Otra complicación ha sido el 20. Complejidad real no ha tenido nada, ha sido un martes muy rápido en clase y todo normal. Salvo mi ánimo. La extraño por sobre muchas cosas y tal y como le digo a Yavo “Creo que existe un vacío en ti que no puedes llenar, y que tampoco quieres llenar. Como si extrañaras las rutinas, aunque racionalmente no estés dispuesto a regresar con esa persona. Curiosamente, somos demasiado complicados” Sí. sí. Ya van dos meses que terminamos y aún no logro reunir el valor para pedirle que me pase las series que hacen falta, mis discos y bla. Simplemente me da pánico pensar en ello.
Otra complicación. Juana, se ha puesto en un plan que me parte las pelotas, de verdad. La dignidad me caga, la dignidad que no viene a caso. Cuando todo puede estar más normal.
Se vienen los finales y yo no estoy preparado. Se vienen los finales y no quiero que lleguen. Se viene la última semana y no sé, tengo miedo. Como antes.
Creo que espero mantenerme en la memoria de alguien y arraigarme a esta. Una persona nueva, que esté dispuesta a oír lo que tengo que decir, pero no creo que sea fácil encontrarle por ahora.
Por cierto, Ella dará a luz el sábado. Me alegro por ella pero creo que es como aceptar que de esa relación hay que dejarla ir. Y yo me caracterizo por ser un muy obstinado, terco, estúpido con el pasado, simplemente no lo puedo ir tan fácilmente. El tiempo es sabio, y ya sabré qué pasará con ella.
Quiero tener paz en medio del caos, quiero tener un sentimiento sincero en medio de tantas máscaras. Y no hay nada que haya podido hacer al respecto, a pesar de estar pudriéndome por un “Te quiero” sincero de alguien sin pedirlo.