Lágrimas falsas.

2 05 2008

Nuestra cabeza muchas veces nos hace ver cosas que no están ahí, escuchar cosas que nunca fueron dichas, ¿por qué no habrían de hacernos sentir sentimientos que nunca fueron genuinos ni mucho menos sinceros?

Últimamente me oigo diciendo cosas como “Y analizando detenidamente daría como negativo a la prueba de originalidad, porque realmente, son solo esbozos de lo que tendría que ser”. Ejemplos me sobran; En alguna anotación en este diario ya he llegado a decir que se me hace muy cobarde por parte de una persona que salió hace dos años de tu campo físico de relaciones decir cosas como “Yo siempre he querido lo mejor para ti, y te amo” cuando ésta vive otra etapa, nuevos procesos e implícitamente nuevas etapas. Otra cosa; se me hace hipócrita cómo la gente se queja de tantas cosas y no está dispuesta a hacer lo necesario para cambiarlas. “Es que para ti es fácil decirlo” Y sí, es fácil decirlo, pero igualmente es simple hacerlo. Sólo hay que amarrarse de las cosas que son pre-requisitos para ver algún ligero cambio en la superficie.

Mi truene con Tania, es la punta de un iceberg. Todo lo que trae consigo eso es una forma muy cruda de despertar a una realidad que desde hace mucho preferí permanecer ciego. Pero bueno, ese no es el tema principal de este post.

Partícipe de lágrimas falsas, partícipe de incendios sentimentales que al cabo de un minutos dejan la cruda moral de decirme “¿Por qué demonios hiciste eso?” Partícipe de mentira sobre mentira, me he visto más de una vez. Y hoy por hoy, trataré de sacar un espina clavada en alguna parte de mi fracturada alma. Lili y nuestros hijos no natos.

La verdad nunca toqué el tema con ella personalmente. Yo nunca supe qué decirle, qué pedirle, qué esperar o qué ofrecerle. Realmente era un crío que se las daba de hombre por tener a una mujer a su lado; y se venían las consecuencias. Estuve muchas veces con ella, y puedo casi jurar que con ella he pasado las mejores noches de mi vida. Las más intensas, las más satisfactorias pero por otro lado las más tristes. Ella quedó embarazada al mes de que la conocí. Y yo no pensaba huir, pero de momento, yo no podía estar con ella. Apenas entrando en la prepa, cargaba con cargas que yo en ningún momento debí acceder y que tampoco el día de mañana aceptaría. La carga/felicidad de saberte próximo padre; ¿padre yo - me dije, aunque en el fondo sabía que era normal, no, mejor, lógico conforme a mis acciones- a mi edad?

Por otro lado, ella una mujer consumada. Bella, inteligente, fuerte y decidida.  Me mentiría si supiera que pondría mi futuro en juego, y eso hizo. La verdad creo que esa fue una de las temporadas de mayor intensidad en su vida, y yo no estuve para apoyarla.

Ciertamente cuando piensas en algo cotidianamente, ese algo se manifiesta con cierta facilidad en el acontecer rutinario. En ese momento, por más que pensara “Pelea por ellos, siéntete con fuerza. Estudia” No podía dejar de pensar en cómo se sentiría ella. Qué le estaría pasando. Por qué yo(?). Y en todos lados veía bebés; en el camión, en los espectaculares, en la tele, en la computadora, en la escuela. Cierto día me dijo que sentía cierta tristeza al tener que ir sola al doctor. Ver a las parejas felices y hablando de sus futuros hijos con tanto esmero; y ella, sola, y el padre su hijo un menor de edad a 26 horas en carro. ¿Valiente asunto? Sí.

El accidentado día llegó, después de una noche de un pensamiento desde muchos puntos de vistas visceral y denigrante “Y si ella perdiera a los bebes… sería diferente” Sí, eran dos. Gemelos por lo visto. Lo vi en una película, en realidad nunca había pensado en esa posibilidad antes de ese momento. En ese momento me di pena, muchísima. Aunado al hecho de que no le había dicho nada a mi mamá - ni creo poder hacerlo - sentía por momentos que cargaba con el mundo. ¿Y ella qué? También debió sentirse sola, triste y llegó esa tarde.

Antes de irme de la casa a la escuela por la tarde me llamaste. Iniciaste con un trémulo “Perdóname” Y yo no sabía qué pensar. Habías intentado suicidarte antes, me llamabas lamentándote pero, esta vez había algo más. “Perdí a nuestros - no estoy seguro si fue  nuestros o tus - hijos” Y se me cortó el aliento. Es uno de los momentos en donde mi naturaleza inhumana se manifestó con mayor claridad; Una parte de mi estaba aliviada, otra, no sabía cómo sentirse. Estando tan lejos ¿Cómo puedes sentirte feliz de ser el padre de unos hijos con una mujer que llevas bastantes meses sin ver?

Nunca, lo juro, volvimos a tocar el tema de nuevo. Nunca, ni por equivocación. Tal vez si te llego a ver intentaré hablar contigo de eso, tal vez no. No tiene mucho caso abrir viejas heridas que tal vez por el dolor, las has querido borrar de tu memoria.

Lágrimas falsas; porque en se momento, reconozco haberlas fingido. Y me avergüenza, nunca sabré si fue verdadero todo ese proceso o no. La siguiente - y última - vez que nos vimos eras una mujer totalmente diferente. Perdías tu mirada en la oscuridad, ya no reías tanto. Creo que los lloraste en un día, más de lo que yo pude hasta el día de hoy, que intento abrirme y creo, sólo encuentro vacíos e hipocresía.

Lo cierto es que ella está esperando una hija de alguien. Y digo que me duele, y digo que me emputa, y digo que me hiere, pero yo nunca fui sincero contigo y por ende, tampoco conmigo. Obscenamente aferrado a un pasado doloroso y poco brillante, intento creer que te amo cuando sé que perteneces al mismo lugar donde están tantos otros recuerdos incapaces de ser expuestos. Quisiera llorar un poco en tu pecho y regresar una sonrisa y no dejarte solo reproches silenciosos. Quisiera, y por ahora - e incluso mañana - ya no puedo.


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