Hoy creo en los milagros. Hoy creo en las abuelitas sexies, hoy creo que los cambios pueden darse y pueden al mismo tiempo revolucionar sentimientos y sobretodo dolor. Hoy creo que el pasado no pesa tanto, que el dolor ya no tiene la misma intensidad y principalmente, no me siento solo.
Creo que yo no espero mucho de ti, Mel, porque realmente nunca esperé mucho. Nuestra relación en la prepa fue accidentada y poco productiva en el sentido de que éramos en estricto sentido, más amigos que novios. Hoy, intensamente, te he tomado entre mis brazos y te he besado con las ansias que un moribundo toma un pedazo de pan.
Intensidad. Últimamente uso mucho esa palabra. Intensidad. Quiero creer que la ola de felicidad puede permanecer durante más tiempo. Creo que la pasión se da de las maneras más diversas y confusas. Muestra de ello hoy. Creo que ir a Veterinaria a verte se estaba tornando tedioso. Porque no hacía gran cosa, no hacíamos gran cosa. Creo que me costaba mucho mirarte porque me negaba que eres bella. Y hoy te vi, te abracé, sentí tus caricias, sentiste mi aliento en tu cuello y no me cansaba de tocarte.
Hace mucho que el tiempo no pasaba con una rapidez insólita, hoy es uno de esos días maravillosos donde puedo creer un poco en los milagros. Hoy es el día donde la abuelita sexy ha hecho que la besara con la fuerza y el deseo que ni en mis días de prepa a su lado pudo despertar, hoy ha provocado en mi ese deseo insaciable de hacerla mía. Puedo sentir la calidez de sus abrazos, puedo sentir el deseo que tiene en lo profundo de amar.
Pero somos realistas, tenemos nuestros sueños, conocemos nuestras diferentes circunstancias. Sé que estás con una mujer, que la usas. Y no sé, te digo “No puedo usarte” porque realmente siento algo por ti. Hoy me sentí libre, no como aquella vez en tu casa. Hoy sentí que podía tocarte, explorar la línea que divide tu alma en profunda y externa, hoy creo que podía volver a dormir plácidamente en los brazos de una mujer sin sentir el paso del tiempo, sin las presiones, sin los juicios. Hoy, tu presencia, por un momento me hizo libre.
Yo no sé de qué vaya el futuro. Tampoco sé de los esfuerzos sobrehumanos para poder generar milagros, sólo sé, que existen los milagros fortuitos y bellos, los cambios hacia lo positivo. Hoy creo que de verdad existe un nuevo lugar al cual llegar y sobretodo, que la máquina atrofiada que tengo en mi pecho izquierdo aún funciona y que poco a poco, recobra su capacidad de salir allá, donde hace falta luchar por algo.