Consuelo sin consuelo (22/4/08)

23 04 2008

El mundo tiene un sabor agrio por las mañanas, y no, no es el sabor en la boca al despertar curiosamente. La mayoría de los días me levanto y checo mi correo. Sin vergüenza ajena y siendo sincero, para encontrar que ella pudo haberme mandado algo como respuesta a la carta del 20. Hoy no lo hice. Me levanté tarde y como consecuencia inmediata se dio que todo fue caótico y desorganizado antes de salir de casa.

La verdad mi espíritu curioso tiene varios golpes, y creo que moquear durante un lapso considerable durante el día finalmente hace estragos en todo. Actualmente la vida se vive de color gris y con aburrimiento.

Tardé esperando bastante el camión y vi a la Estrema Mayor (Regente del grupo de exposición en primer semestre del tema “Machismo” que escribieron estremo en vez de extremo) y el día no pinta bien. Aún tengo como un vacío en el estómago por lo que hice ayer, lo de meter la pata tan malamente. Creo que es el miedo a que mis amigos me rechacen por encontrar en mi defectos muy profundos, pero en fin, hoy tenía ganas de huir. Pero, curiosamente, no lo hice. La verdad Millán me trató como todos los días, aunque bromeando “Llegaste tarde por andar de cizañoso ¿verdad?” Je, supongo que sí. Mampo igual, me saludó como siempre horas después y no ha pasado gran cosa hoy. Salvo que el mismo Mampo me ha dicho “Me conecté anoche y hablé con ella. Me dijo que le valían verga mis amigos y que se iba a alejar de mi. Le dije, pues aléjate” El Mampo y su sinceridad y practicidad que aunque no lo acepte, creo que le duele. Es normal que en cuerpos tan grandes existan corazones frágiles, aunque, ¿no todos, lo son en algún momento?

Hoy por fin terminé de ver Eureka 7. La verdad la serie me ha dejado totalmente satisfecho. Aún más, creo que es inspiradora en determinados momentos, creo que la orgía de géneros de la que es presa no afecta ni rebaja el producto final, el profundo mensaje de la lucha diaria y sobretodo, por los sueños inalcanzables, pero bueno, me estoy alejando del tema principal de este post.

Consuelo sin consuelo, sería el título perfecto para la respuesta a mi carta. ¿Por qué? El leerla me dejó como mensaje la seguridad de que cada palabra fue medida con regla y que, a diferencia mía, las palabras fueron delimitadas por una máquina que lo único que buscaba era dejar claro, que la respuesta vino por educación, mas no por sentimientos “puros” y deseos incontrolables.

Cada vez que repaso lo que dicen en Stardust del amor, me doy más cuenta de que ella ya no me ama. “Incontrolable, inagotable, inesperado”

Creo que hubiera sido dejar de escribir una respuesta. Llegamos a la etapa donde se dicen verdades que no deben ser dichas, porque en definitiva, patean las pocas ilusiones que quedaban. Partes como “Y yo siempre supe que no te podía dar esa felicidad que tu merecías” y “No porque yo no te de esa felicidad, la tienes que dejar de buscar” Son más que deseos de superación para el que recibe, facturas de esfuerzos que aún no se dan. Reiteraciones de que ya no hay más rounds qué luchar ni camino qué recorrer. La afirmación intrínsecamente sincera de que siempre hubo un agujero en el plan y que nunca, se pudo rellenar con promesas, confesiones y deseos.

Curiosamente, mientras perdía el tiempo después de clases en la feria del libro de la facultad, sonó la canción que terminaste haciendo tuya, y a la vez nuestra, “Entre pairos y derivas” Sinceramente algo se revolvió en mi, y tan pronto se revolvió sentí que poco a poco mis emociones superaban mi cuerpo, para intentar materializarse… Pero yo no lo permití, en ese lugar y en ese momento, por lo menos no, y tampoco ahora.

Tristemente, comparo esa respuesta con lo que me dice Lili. “Yo te amo, y siempre he querido lo mejor para ti” Es fácil decirlo estando tan lejos sin tener que soportar las consecuencias de esos deseos. ¿De qué me sirve que desee mi bien, que me guarde cariño y que desee felicidad cuando ella misma ha sido quien ha destruido todo?

Espera, estás siendo dramático. Y estás perdiendo sinceridad. Tu también metiste la pata y lo aceptaste, tampoco tomaste su mano al irte ni le pediste tiempo. La dejaste ir porque creíste que lo que decía era verdad; y lo es, pero era una verdad incompleta.

Creo que más que grosería es una hipocresía decirme que tu no tienes derecho a decir qué hacer con mi dolor o qué hacer de mi soledad. Que tu eres la causa, sí, totalmente cierto, pero no por eso debiste decidir por tu cuenta usar el método frío y efectivo de “Me hago un lado para le sea más fácil” Es estúpido, idiota, hipócrita, egoísta y me duele…

A veces me pregunto qué sentirás. Por qué no luchaste por nosotros más. ¿Tanto pesaba ya?

Antes de mi encuentro con la hoja decidí rasurarme. Quería verme en el espejo y tener un encuentro con mis propios ojos, con mi propia cara, conmigo mismo. Terminé rápido, a diferencia de hace unos meses apenas son días de la última vez que me rasuré. Al final intenté sonreír, y nunca me sentí tan falso. Aunque exteriormente podía hacerlo, internamente me siento negro, un negro que asegura un vacío completo.  Quiero decir “Tu me enseñaste a sonreír” pero no puedo decirlo, sin sentir el escozor  de continuar con “Y ahora, eres quien me arrebata esa sonrisa”


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