Resumiendo ideas.

21 04 2008

Han sido varios días que he dejado de escribir. Se debe a distintas razones, flojera, enfermedad y falta de luz. Principalmente la primera, medianamente la segunda y la tercera por unas 16 horas, pero bueno, ¿qué se le hace?

El miércoles, me parece, sólo he tenido dos conversaciones de relevancia. La primera, la tuve con mamá acerca del dolor y el pasado. Creo que la historia y la vida en general es cíclica y no hay nada que podamos hacer al respecto. En relación a esto, a veces me siento como mi padre, viviendo intensamente y rápidamente la vida. Incluso la muerte. En mi madre, los nervios y lo que atañe ahora mismo, el hecho de que años - y bueno, creo décadas - aún recuerda a su viejo amor de Guerrero. El famosísimo “Chango”, y digo famoso porque la casa está llena de ellos, que a décadas aún reaparece en sueños de mi madre.

“Y aunque le dije - He estado con cien más antes que tu- el me respondió - No me importa, yo te amo - y bueno, creo que fue por mi estupidez, por no saber lo que quería de la vida” Y qué decir, con eso del truene con Tania me ha costado bastante decidir un rumbo o una secuencia a seguir.

Es relevante, porque es curioso como el ser humano puede guardar tanto amor y tanto dolor durante un tiempo largo, largo y tendido. Yo no puedo medir la intensidad de los sentimientos de mi madre, pero creo, hace falta calar en el alma, permanecer en el corazón y aún más, estimular la imaginación para creer que puede existir un futuro tan bello, más bello que el día a día, a una distancia de décadas. Es algo plausible y - ¿no sé? - reconfortante. Creer en la posibilidad de que alguien puede crear un espacio en el alma de otra persona me hace sentir hasta cierto punto capaz de hacerlo consciente, en una ocasión futura con otra persona.

La segunda plática relevante ha sido con mi hermana, no propiamente, pero sí mucho que ver con ella. Hace poco se hizo un evento en el Estadio Azteca y mi hermana consiguió boleto para ir. Yo estaba enfermo, mi madre no aguanta caminar mucho ni estar asoleada, así que no tenía quien la llevara. Ella tiene/tenía una amiga llamada Miranda, quien vive a no más de diez minutos de casa. Bien, para no ser una vieja de lavadero, el punto está en que no pudo esperarla diez minutos para ir al evento.

Creo que la voz, la forma de interactuar con otros y demás constituyen una muy buena imagen de lo que puede ser la persona. Sin ser superficiales ni creídos en ningún momento, siempre noté algo raro en esa chica. Es pequeña, pero demasiado dominante. Su amistad acabó en el mismo instante en que ambas colgaron el teléfono.

¿Por qué? No lo sé a ciencia cierta, creo que esperamos mucho de la gente sin saber si realmente llenan las expectativas, o tal vez somos muy egoístas. Me pongo en el papel de ella y tal vez, sea muy importante ese evento, tal vez lo esperó durante mucho tiempo. Tal vez es más importante satisfacer ese deseo de hacer algo que lo que alguien más me pida. Tal vez, me piden demasiado, aún sabiendo que yo no quiero ayudar en nada. O tal vez, simplemente quien me pide ese algo, no vale mucho la pena.

La amistad, frágil y efímera. La amistad, trascendental al tiempo y a la vida.

El día siguiente tuve un incidente con mis amigos. Creo que me he pasado un poco y las represalias no se demoraron en llegar. Después tuve un encuentro casual con Melisa. Ella es curiosa, no me agrada mirarle a los ojos porque por momentos siento que me atrae, sin embargo, es como si atrajera tu abuela. No sé, a pesar de que ella dice que soy el único que  le da ese mote,  es su forma de expresarse, su forma de caminar, su forma de vestir. Si conozco a gente que a pesar de tener todo para ser sexy y que no lo sea, ella es el mayor ejemplo. No me pone. Sin embargo, creo que es ella una de las personas con la que puedo tener al menos un diálogo un poco más sincero, no tan sincero como con la hoja en blanco,  pero, al menos es recíproco. Ella me pregunta “¿Por qué odias las multitudes?” Y yo me invento una respuesta tonta “Tal vez por la sensación de que alguien puede hacerme daño” Y bueno, no es nada convincente. Lo cierto es que aún ahora no sé por qué odio las multitudes.

El viernes ha sido un día de la verga. ha empezado con Marcín, quien haciendo muestra de su dedicación da una nueva cátedra de aburrimiento. Me dolió el oído a la mitad de la clase y he optado por salirme dos veces. Al terminar la clase comí con Millán, y decidí huir. Huir de las clases que siento que cada día se vuelven más  sin sentido. Sin embargo, al recorrer C.U. dimos con luces neón, en Psicología, como 27. Les contaré, desde hace mucho tiempo que quiere darse en su madre a lo Jackass con ellas. O sea, romper en el lomo de otro un tubo de luz, y bueno, dio con el material en el momento menos pensado. De verdad, es la primera vez que lo veo sonreír con tanta sinceridad, es la primera vez que siento alegría por su parte, y bueno, en cierto sentido eso me pone feliz. Después de eso lo he acompañado a su casa, para buscar quien preste el traslado, después fuimos al billar, quedamos empatados. Recogimos a una de sus amigos y no ha dicho gran cosa.

Sábado, mamá se ha ido a Puebla. Me he pasado todo el día con Danny y viendo Eureka 7. Nada que resalte, salvo la cuenta hacia atrás del 20 sin ti.

Domingo, 20 por fin, a minutos después de las doce le envío un correo, que transcribo íntegro, salvo los motes que puedan llevar a encontrarla.

Oficialmente es veinte. No importa el mes ya, es el primer veinte que paso separado de tu mano. Ahora, ahora, creo que ha pasado la peor fase. La aceptación, el dolor, la tristeza, las sonrisas provocadas por recuerdos, los reproches a mi mismo. El peso del pasado, y la tumba de un futuro que, por más seguro, ya no será. Aguantar no es fácil, con tantos géneros, con tantas diferencias; aguantar las ganas de salir corriendo a tu casa a buscarte, aguantar las ganas de llamarte, aguantar las ganas de mandarte un mensaje. Y soy sincero, caí varias veces. Aguantar las enormes, enormes lágrimas, aguantar las largas, largas noches. Pero no me quejo, soy sincero con lo que siento y sé, que es por un bien mayor; el de no malograr más nuestra relación.

No sé cómo pensarte, cómo verte, tampoco cómo hablarte ni qué esperar de ti.

¿Nada?

Es veinte. Agarrado por lo que puede ser un mañana diferente, siento frío y miedo. Creo que la tristeza y la amargura, ya no me incomodan. El decir frases como “Esto es lo que diría ella” “Hace tanto que no oía esas palabras…” “Como lo hacía con ella…” Estoy tratando de convertirlas en sonrisas de satisfacción por algo positivo que fue y que permanece anclado en alguna morosa, pero, alegre parte de mi alma.

Soy un mentiroso. Dar como referencia esta fecha es, en lo particular, una forma de contar el tiempo en el cual, me hago simplemente miserable. No porque así sea, sino porque así quiero ser por estos momentos. Es como el salir de la cama a tiempo, o el quedarte en ella aunque sabes que habrá problemas posteriores.

Tu partida ha sido, aún más que un golpe profundo a un esquema de vida afianzado, una mirada nítida hacia la realidad que se ha agazapado en mis pies, creando raíces profundas en la tierra. Y yo no quiero cortarlas, porque representan lo que soy.

“No te desvies” Me dijiste. Ahora respondo, hace mucho que el camino no ha estado suficientemente claro para transitarlo. Creo que lo creaba a diario, con un claro fin. Fin que ahora se ha desvanecido.

“No desaparezcas” Me pediste. Y ahora eres tu quien a no ser por convocación, no apareces en mi vida.

“Sorpréndeme” Te pedí. “No seas cobarde” Te pedí. Y has cumplido, fielmente, me he sorprendido al darme cuenta que estoy mejor alejado, y que ahora, no eres cobarde porque -espero- luchas por tu sueño, luchas por hallar tu propio camino, por brillar, por tener una existencia llena… que infelizmente, yo ya no te podía ofrecer.

Agradezco este momento que tengo para festejar feliz y adolorido tu nombre, nuestro camino, nuestra despedida, nuestro encuentro. Nuestra historia, que sin tener un punto final, se tiende hacia la lejanía, de que en algún recuerdo, renazca la calidez que un tono formal, directo y somero ya no (¿nos?) deja.

Gracias, X, X, X, Tania. Mi amor, mi amiga, mi amante, mi compañera, mi anhelo, mi consuelo y espero, tu sonrisa de algún momento.

Gracias.

Y bueno, es ya final de domingo y no respondiste. Creo que Rulo tiene mucha razón al decirme que dolería más responderla, pero al menos, quería un breve lapso de interés de tu parte. Quería creer que esta fecha a un mes de separarnos sería un poco trascendental en tu vida, aún.


Acciones

Información

Deja un comentario

Puedes usar estas etiquetas : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>