De la juventud, la lluvia y el cambio.

9 05 2008

Creo que las memorias de una persona son importantes debido a que permiten invariablemente el análisis detenido de muchas de sus acciones. También creo que publicarlas es un acto de mucha valentía. El jueves cuando estaba en el Instituto de Investigaciones Jurídicas esperaba por los libros que pedí cuando dí por casualidad con las Memorias del maestro Burgoa, un ícono del mundo jurídico. Creo que a pesar de ser apenas dos páginas las que leí, éstas me dejaron muchas cosas, entre ellas la noción de juventud.

Para este personaje, la juventud no se mide de acuerdo a qué tanto se ha arrugado tu piel, cuántos años has visto morir y nacer ni mucho menos. Se trata muy por el contrario de una juventud en cuanto al espíritu, a la búsqueda de renovar ideales, de cultivar el intelecto. Se es joven en medida de la intensidad que vivimos un ideal, la intensidad con la que se realiza una búsqueda personal para dar sentido a lo que llamamos nuestra vida. ¿Cuántos no seremos viejos con pocos años delante de nuestros ojos? ¿Cuántos no dejan esa afición por los libros, o peor aún, nunca la conocen? ¿Cuántos son viejos con una mente cerrada cuyo único objetivo es lo ocioso? No lo sé, a mi me gusta pensar que el hecho de que curso una carrera, de que leo, de que busco historias es en beneficio mío y de mi alma mellada.

Últimamente son días lluviosos, de una lluvia con mucha fuerza que hace que los árboles resientan el frío y también mi piel. Y no solo ellas, también los recuerdos las resienten. Es curioso, cómo caminar bajo la lluvia de la mano de alguien sea tan bellamente concebido por la mente sin embargo, el caminar solo bajo la misma sea tan crudo. Creo que eso pasa siempre que se mira un fenómeno desde afuera. De momento la transición a una forma de ver las relaciones con otras reglas me cuesta mucho trabajo, pero creo que es en beneficio mío, por segunda vez, este cambio. Yo ya no creo mucho en la predestinación universal de “tu otra mitad” como muchos cuentos me han contado, aunque, siempre es más cómodo creer que las cosas caerán por su propio peso, por su naturaleza, sin mayor esfuerzo de nuestra parte. Y no quiero creer que todavía existen cosas que de nacimiento se adquieren y así de simple. Pensar en habilidades adquiridas y no de rasgos heredados.

De la lluvia, como cuando cae lentamente y poco a poco cambia el color de la tierra, creo que son las acciones que conllevan a la creación de nuevas cosas. Tal vez a primeras instancias nuestras acciones, difusas y alejadas constituyan manchas irreconocibles, pero, a medida que caen nuevas gotas, configuran una imagen, y otra hasta crear una verdadera visión del mundo. Una visión personal del mundo.




Pasando por la Meche.

9 05 2008

El buen Machinegun lo dijo alguna vez en su clase, “El trabajo no denigra, dignifica” pero, ¿qué pasa con las personas que tienen que vender su cuerpo para sobrevivir? A decir verdad pasar por la Merced me hace sentir una seria confusión de sentimientos. Por un lado hay hombres que se hacen pasar por mujeres, por otro, señoras viejas, gordas y arrugadas. Sin embargo, se ve también a mujeres bellas, pasando sus días y sus noches paradas a media calle esperando que alguien las compre.

No entiendo, cómo un trabajo así puede estar tan mal visto - Tal vez sí pero, al mínimo raciocinio de éste puede dar como resultado la conclusión de que no es tan fácil-. La verdad por algo se dice que “El primer trabajo siempre ha sido la prostitución, el segundo la política. Pero nadie niega que el segundo se parece muchísimo al primero” Además, es como aguantar el peor sector de una so(u)ciedad; estar dispuesta a hacer lo necesario por dinero. No sé, la simple idea me da escalofríos. Aunque no por nada todo tiene un precio.




Lágrimas falsas.

2 05 2008

Nuestra cabeza muchas veces nos hace ver cosas que no están ahí, escuchar cosas que nunca fueron dichas, ¿por qué no habrían de hacernos sentir sentimientos que nunca fueron genuinos ni mucho menos sinceros?

Últimamente me oigo diciendo cosas como “Y analizando detenidamente daría como negativo a la prueba de originalidad, porque realmente, son solo esbozos de lo que tendría que ser”. Ejemplos me sobran; En alguna anotación en este diario ya he llegado a decir que se me hace muy cobarde por parte de una persona que salió hace dos años de tu campo físico de relaciones decir cosas como “Yo siempre he querido lo mejor para ti, y te amo” cuando ésta vive otra etapa, nuevos procesos e implícitamente nuevas etapas. Otra cosa; se me hace hipócrita cómo la gente se queja de tantas cosas y no está dispuesta a hacer lo necesario para cambiarlas. “Es que para ti es fácil decirlo” Y sí, es fácil decirlo, pero igualmente es simple hacerlo. Sólo hay que amarrarse de las cosas que son pre-requisitos para ver algún ligero cambio en la superficie.

Mi truene con Tania, es la punta de un iceberg. Todo lo que trae consigo eso es una forma muy cruda de despertar a una realidad que desde hace mucho preferí permanecer ciego. Pero bueno, ese no es el tema principal de este post.

Partícipe de lágrimas falsas, partícipe de incendios sentimentales que al cabo de un minutos dejan la cruda moral de decirme “¿Por qué demonios hiciste eso?” Partícipe de mentira sobre mentira, me he visto más de una vez. Y hoy por hoy, trataré de sacar un espina clavada en alguna parte de mi fracturada alma. Lili y nuestros hijos no natos.

La verdad nunca toqué el tema con ella personalmente. Yo nunca supe qué decirle, qué pedirle, qué esperar o qué ofrecerle. Realmente era un crío que se las daba de hombre por tener a una mujer a su lado; y se venían las consecuencias. Estuve muchas veces con ella, y puedo casi jurar que con ella he pasado las mejores noches de mi vida. Las más intensas, las más satisfactorias pero por otro lado las más tristes. Ella quedó embarazada al mes de que la conocí. Y yo no pensaba huir, pero de momento, yo no podía estar con ella. Apenas entrando en la prepa, cargaba con cargas que yo en ningún momento debí acceder y que tampoco el día de mañana aceptaría. La carga/felicidad de saberte próximo padre; ¿padre yo - me dije, aunque en el fondo sabía que era normal, no, mejor, lógico conforme a mis acciones- a mi edad?

Por otro lado, ella una mujer consumada. Bella, inteligente, fuerte y decidida.  Me mentiría si supiera que pondría mi futuro en juego, y eso hizo. La verdad creo que esa fue una de las temporadas de mayor intensidad en su vida, y yo no estuve para apoyarla.

Ciertamente cuando piensas en algo cotidianamente, ese algo se manifiesta con cierta facilidad en el acontecer rutinario. En ese momento, por más que pensara “Pelea por ellos, siéntete con fuerza. Estudia” No podía dejar de pensar en cómo se sentiría ella. Qué le estaría pasando. Por qué yo(?). Y en todos lados veía bebés; en el camión, en los espectaculares, en la tele, en la computadora, en la escuela. Cierto día me dijo que sentía cierta tristeza al tener que ir sola al doctor. Ver a las parejas felices y hablando de sus futuros hijos con tanto esmero; y ella, sola, y el padre su hijo un menor de edad a 26 horas en carro. ¿Valiente asunto? Sí.

El accidentado día llegó, después de una noche de un pensamiento desde muchos puntos de vistas visceral y denigrante “Y si ella perdiera a los bebes… sería diferente” Sí, eran dos. Gemelos por lo visto. Lo vi en una película, en realidad nunca había pensado en esa posibilidad antes de ese momento. En ese momento me di pena, muchísima. Aunado al hecho de que no le había dicho nada a mi mamá - ni creo poder hacerlo - sentía por momentos que cargaba con el mundo. ¿Y ella qué? También debió sentirse sola, triste y llegó esa tarde.

Antes de irme de la casa a la escuela por la tarde me llamaste. Iniciaste con un trémulo “Perdóname” Y yo no sabía qué pensar. Habías intentado suicidarte antes, me llamabas lamentándote pero, esta vez había algo más. “Perdí a nuestros - no estoy seguro si fue  nuestros o tus - hijos” Y se me cortó el aliento. Es uno de los momentos en donde mi naturaleza inhumana se manifestó con mayor claridad; Una parte de mi estaba aliviada, otra, no sabía cómo sentirse. Estando tan lejos ¿Cómo puedes sentirte feliz de ser el padre de unos hijos con una mujer que llevas bastantes meses sin ver?

Nunca, lo juro, volvimos a tocar el tema de nuevo. Nunca, ni por equivocación. Tal vez si te llego a ver intentaré hablar contigo de eso, tal vez no. No tiene mucho caso abrir viejas heridas que tal vez por el dolor, las has querido borrar de tu memoria.

Lágrimas falsas; porque en se momento, reconozco haberlas fingido. Y me avergüenza, nunca sabré si fue verdadero todo ese proceso o no. La siguiente - y última - vez que nos vimos eras una mujer totalmente diferente. Perdías tu mirada en la oscuridad, ya no reías tanto. Creo que los lloraste en un día, más de lo que yo pude hasta el día de hoy, que intento abrirme y creo, sólo encuentro vacíos e hipocresía.

Lo cierto es que ella está esperando una hija de alguien. Y digo que me duele, y digo que me emputa, y digo que me hiere, pero yo nunca fui sincero contigo y por ende, tampoco conmigo. Obscenamente aferrado a un pasado doloroso y poco brillante, intento creer que te amo cuando sé que perteneces al mismo lugar donde están tantos otros recuerdos incapaces de ser expuestos. Quisiera llorar un poco en tu pecho y regresar una sonrisa y no dejarte solo reproches silenciosos. Quisiera, y por ahora - e incluso mañana - ya no puedo.




Vínculos.

1 05 2008

Es complicado hablar o criticar a las personas cercanas francamente debido a los vínculos que tenemos con ellos. No me parece extraño, ni ajeno a la realidad, tener que guardar nuestras más hirientes opiniones acerca de un familiar por saber que en determinado momento tendrás que volver a verle y bueno, a veces es mejor llevarlo por la paz ¿no?

Soy de las personas que cuando sienten hipocresía o que resienten sus efectos no tardan en ventilarlo, pero, ¿qué hacer cuando esa exteriorización implica llevarte en el camino a más de uno? Ese es mi caso.

Últimamente, cuando comemos, ma’ me cuenta muchos de sus problemas, especialmente los que más le causan preocupación. Uno de ellos es su relación con mi tía Vicky. La verdad, yo creo que es una egoísta, que no piensa en el tiempo de los demás y que en definitiva, siempre antepondrá su persona a cualquier otra situación que le sea ajena a ella. No la culpo, creo que todos los seres humanos somos igualmente egoístas, unos lo manifiestan más, otros menos, pero no creo que eso afecte en profundidad la razón por la que se hace, el bien propio. En fin, desde hace mucho tiempo le quieren hacer a mi madre que se haga cargo de la suegra de mi tía. Ella es grande, vivió siempre con su hijo, lavando, haciendo de comer, cuidando a sus nietos y en general de la casa. Ahora, los años le han llegado y todos esos años de fuerza, interés y cuidado claman por su paga, un poco de deferencia en la vejez consumada. ¿El resultado? Tres nietos que hacen lo que pueden por vivir su vida, y no se les reprocha, sino más bien se pone el dedo en la llaga cuando a falta de quien haga de cuidandera de la abuela siempre está mi madre, el comodín.

Con lo que he leído últimamente, me he dado cuenta tristemente  con mayor frecuencia cuando alguien subestima a otra, cuando no le tiene respeto. Esto se da cuando cualquiera menoscaba  nuestra inteligencia, nuestro tiempo o nuestra propiedad. Creo que mi mamá siempre ha querido quedar bien ante los demás, queriendo que todo el mundo la acepte entregándose completa y desinteresada pero, creo que aquello también guarda un poco de hipocresía. Creo en vez de dar una imagen de “Soy una buena persona y te tolero en gran medida sin importar lo que digas” se toma más por un “Estoy disponible a lo que tu me digas, sin importar que desees” y a final de cuentas siempre se desea salir de esa contradicción, en donde nos sentimos incómodos pero estamos atados.

Vínculo. Creo que la puedo tomar de diferentes perspectivas que se podrían resumir en dos, un vínculo bueno y uno malo. La diferencia, para no hacer la subjetiva, creo que sería mejor basarla en lo siguiente. Un vínculo negativo es aquel que siempre te delega y que te aleja de tus metas. Que te hiere en la medida que se intenta mejorar. El positivo, aunque no propiamente pueda llevarte a tus metas, por lo menos no estorba, es decir, no come, desgraciado, de tu tiempo y lo minimiza. El positivo te aviva con el reencuentro, te exhorta a luchar, te da fuerzas.  La distinción teóricamente puede tener muchísimos puntos flacos pero, creo que es más que aplicable a la vida real.

¿Y qué pasa si sé que un vínculo me hace daño y sin embargo me sigue atando? Es esta la posibilidad que a más de uno se nos ha presentado en la vida. Creo que muchos viven bajo sus efectos y lo continuarán haciendo. La única solución es decir no. Un no sincero, un no justificado, un no que aclare los difusos marcos que se hallan. Si yo fuera mi mamá, creo que entendería el por qué de sus acciones, porque eso pasa. Normalmente es relativamente fácil criticar por fuera pero, conociendo las raíces, aparece una justificación que constituye un caso fronterizo entre la sumisión o el amor a la familia/pareja. Pero por hoy me quedo con la idea de que cualquiera que no grite, corra, patalee y luche en un término más general por hacer velar por sus deseos, es un cobarde y todavía más aquel que se queja a las espaldas de esa persona y no lo dice, un hipócrita.




Nubes grises.

29 04 2008

Me agradan muchísimo los días oscuros con el aire frío por las mañanas. Es como sentirse en casa y afuera a la vez, con frío, sintiendo la necesidad de abrazar a alguien para adquirir ese calor personal que nos recuerda que estamos solos, y en mi caso, muy solo.

Un lunes confuso y de mucho tiempo ocioso. Salí temprano, la primera clase, D. C. fue un martirio pero sentí que mi actitud para con ella no fue tan negativa como otras veces, incluso le pregunté algunas cosas. Sin embargo me sigue irritando esa actitud de matado y de sabelotodo del adjunto. Está bien que haya hecho del derecho su vida, sus sueños y aspiraciones, pero no creo que pueda transmitir tan fácilmente ese deseo de saber cada día más de este. Y menos cuando se atreve a insinuar que iremos en viernes y sábado porque, por más que te guste una clase, ocho horas a la semana es demasiado.

Bueno, bueno, pasé el examen pasado que estuve a punto de no presentar. Curiosamente mis conocimientos superficiales de la materia del examen hicieron de puente para aprobar. Y la verdad, era una linda forma de iniciar la semana, hasta llegar a Teoría del Derecho. Examen; me gusta esa materia, curiosamente la forma en que la da la profa me ha hecho nacer un interés, aunque no muy profundo, por lo menos no quedarme con la vaga noción de cualquier otra clase, pero la pinche tarea. Creo que a pesar de tener más de la mitad de mi vida en las aulas aún no logro meterme en la cabeza que tengo que hacer la tarea. En fin, debido a ese mal hábito de mi parte de no hacer tarea no supe una respuesta y terminé saliendo muy rápido del examen.

La relación con Amayrani, no pasa de un rutinario encuentro y plática de las materias, de su novio y demás. No creo que esté en lo más mínimo atraída hacia mi. Y tampoco es que lo lamente tanto. Dijo algo como “A mi lo que me gustaba de mi novio era que se arreglaba” y en cierto sentido sentí que fue una pedrada, pero nada importante.

Después de eso fui a la biblioteca de la facultad. La verdad me dio un instinto raro de agarrar tres libros y de comenzar a leerlos alternadamente. Saqué Acto Jurídico, Historia general de México y Teoría del Delito. Curiosamente, tenían varios puntos interesantes pero debido a que  me dormí a las doce y media el domingo me quedé dormido media hora sobre la mesa de trabajo. Je, je.

Después de varias horas de distintas actividades tuve Metodología, Don Rigo llegó con prisa y nos dijo que tenía un asunto que atender y demás. No hubo clases. Me la pasé platicando con Millán acerca de diversos aspectos de la vida. En específico, de la falta de interés de la gente.

- Es curioso, entre más creces parece que más te amargas - le dije

- Sí. La verdad todo es una mierda.

Y creo que en ciertos sentidos es verdad. Creo que el ser humano no puede llegar a ser pleno por distintas razones, por dinero, familia, intereses en conflicto y en los casos más tristes por la fortuna misma. ¿Qué culpa tiene una persona de nacer en un país donde difícilmente se logra salir de la primaria? Un ejemplo particular de mi vida. Frente a mi casa vive una familia que recolecta basura para revenderla posteriormente. Uno de sus miembros murió al caer de un camión de por lo menos dos metros y medio de cabeza por un derrame cerebral. Creo que a la ausencia de éste la familia ha tenido que modificar la dinámica interna a la familia pues hay un niño/adolescente que compartió sexto de primaria con mi hermana. No recuerdo su nombre, pero al primer bimestre de secundaria se le quitó la posibilidad de estudiar. Ahora lo veo a diario hacer el trabajo que durante mucho tiempo hizo su tío ahora muerto y no puedo evitar el pensamiento de “Tiene cuerpo de señor y un alma que envejece prematuramente”

Jacqueline nos habló en ese rato antes de la clase. Eso me hace sentir muy raro y con un curioso deseo de mentarle su madre o de simplemente pedirle disculpas. Yo no sé de qué vaya ella con nosotros, pero me incomoda un poco su amabilidad no porque no sienta que la merezca sino porque se me hace en cierta medida hipócrita o tal vez demasiado civilizada.

Un día igual a todos, con detalles curiosamente ajenos unos a los otros.




Algunas cosas tristes.

26 04 2008

Nosotros los humanos somos curiosos y muy tristes. Hace poco me encontré con una amiga de la secundaria en el microbus al regresar de la universidad. La verdad es que para hacerle plática le pregunté qué es aquello que la define. Algo que la hace ser ella. Y no pudo responder.

He pasado un tiempo preguntando a varias personas acerca de ello que las definía, y difícilmente contestaban.

Otra cosa triste, es que todos llevan prisa. Absolutamente. Te quedas parado a mirar un poco el movimiento de la gente y ves miradas angustiadas, movimientos torpes y agresivos entre la propia gente. Angustia que se deja sentir desde lejos.

La última cosa triste que creo haber pensado es la siguiente; Hay/Habemos, muchos que nuestro destino no está en nuestras manos, no porque alguien se lo lleve lejos o lo haga suyo, sino por el contrario, porque hay quienes no desean tenerlo entre sus manos.




Abuelita sexy

25 04 2008

Hoy creo en los milagros. Hoy creo en las abuelitas sexies, hoy creo que los cambios pueden darse y pueden al mismo tiempo revolucionar sentimientos y sobretodo dolor. Hoy creo que el pasado no pesa tanto, que el dolor ya no tiene la misma intensidad y principalmente, no me siento solo.

Creo que yo no espero mucho de ti, Mel, porque realmente nunca esperé mucho. Nuestra relación en la prepa fue accidentada y poco productiva en el sentido de que éramos en estricto sentido, más amigos que novios. Hoy, intensamente, te he tomado entre mis brazos y te he besado con las ansias que un moribundo toma un pedazo de pan.

Intensidad. Últimamente uso mucho esa palabra. Intensidad. Quiero creer que la ola de felicidad puede permanecer durante más tiempo. Creo que la pasión se da de las maneras más diversas y confusas. Muestra de ello hoy. Creo que ir a Veterinaria a verte se estaba tornando tedioso. Porque no hacía gran cosa, no hacíamos gran cosa. Creo que me costaba mucho mirarte porque me negaba que eres bella. Y hoy te vi, te abracé, sentí tus caricias, sentiste mi aliento en tu cuello y no me cansaba de tocarte.

Hace mucho que el tiempo no pasaba con una rapidez insólita, hoy es uno de esos días maravillosos donde puedo creer un poco en los milagros. Hoy es el día donde la abuelita sexy ha hecho que la besara con la fuerza y el deseo que ni en mis días de prepa a su lado pudo despertar, hoy ha provocado en mi ese deseo insaciable de hacerla mía. Puedo sentir la calidez de sus abrazos, puedo sentir el deseo que tiene en lo profundo de amar.

Pero somos realistas, tenemos nuestros sueños, conocemos nuestras diferentes circunstancias. Sé que estás con una mujer, que la usas. Y no sé, te digo “No puedo usarte” porque realmente siento algo por ti. Hoy me sentí libre, no como aquella vez en tu casa. Hoy sentí que podía tocarte, explorar la línea que divide tu alma en profunda y externa, hoy creo que podía volver a dormir plácidamente en los brazos de una mujer sin sentir el paso del tiempo, sin las presiones, sin los juicios. Hoy, tu presencia, por un momento me hizo libre.

Yo no sé de qué vaya el futuro. Tampoco sé de los esfuerzos sobrehumanos para poder generar milagros, sólo sé, que existen los milagros fortuitos y bellos, los cambios hacia lo positivo. Hoy creo que de verdad existe un nuevo lugar al cual llegar y sobretodo, que la máquina atrofiada que tengo en mi pecho izquierdo aún funciona y que poco a poco, recobra su capacidad de salir allá, donde hace falta luchar por algo.




Consuelo sin consuelo (22/4/08)

23 04 2008

El mundo tiene un sabor agrio por las mañanas, y no, no es el sabor en la boca al despertar curiosamente. La mayoría de los días me levanto y checo mi correo. Sin vergüenza ajena y siendo sincero, para encontrar que ella pudo haberme mandado algo como respuesta a la carta del 20. Hoy no lo hice. Me levanté tarde y como consecuencia inmediata se dio que todo fue caótico y desorganizado antes de salir de casa.

La verdad mi espíritu curioso tiene varios golpes, y creo que moquear durante un lapso considerable durante el día finalmente hace estragos en todo. Actualmente la vida se vive de color gris y con aburrimiento.

Tardé esperando bastante el camión y vi a la Estrema Mayor (Regente del grupo de exposición en primer semestre del tema “Machismo” que escribieron estremo en vez de extremo) y el día no pinta bien. Aún tengo como un vacío en el estómago por lo que hice ayer, lo de meter la pata tan malamente. Creo que es el miedo a que mis amigos me rechacen por encontrar en mi defectos muy profundos, pero en fin, hoy tenía ganas de huir. Pero, curiosamente, no lo hice. La verdad Millán me trató como todos los días, aunque bromeando “Llegaste tarde por andar de cizañoso ¿verdad?” Je, supongo que sí. Mampo igual, me saludó como siempre horas después y no ha pasado gran cosa hoy. Salvo que el mismo Mampo me ha dicho “Me conecté anoche y hablé con ella. Me dijo que le valían verga mis amigos y que se iba a alejar de mi. Le dije, pues aléjate” El Mampo y su sinceridad y practicidad que aunque no lo acepte, creo que le duele. Es normal que en cuerpos tan grandes existan corazones frágiles, aunque, ¿no todos, lo son en algún momento?

Hoy por fin terminé de ver Eureka 7. La verdad la serie me ha dejado totalmente satisfecho. Aún más, creo que es inspiradora en determinados momentos, creo que la orgía de géneros de la que es presa no afecta ni rebaja el producto final, el profundo mensaje de la lucha diaria y sobretodo, por los sueños inalcanzables, pero bueno, me estoy alejando del tema principal de este post.

Consuelo sin consuelo, sería el título perfecto para la respuesta a mi carta. ¿Por qué? El leerla me dejó como mensaje la seguridad de que cada palabra fue medida con regla y que, a diferencia mía, las palabras fueron delimitadas por una máquina que lo único que buscaba era dejar claro, que la respuesta vino por educación, mas no por sentimientos “puros” y deseos incontrolables.

Cada vez que repaso lo que dicen en Stardust del amor, me doy más cuenta de que ella ya no me ama. “Incontrolable, inagotable, inesperado”

Creo que hubiera sido dejar de escribir una respuesta. Llegamos a la etapa donde se dicen verdades que no deben ser dichas, porque en definitiva, patean las pocas ilusiones que quedaban. Partes como “Y yo siempre supe que no te podía dar esa felicidad que tu merecías” y “No porque yo no te de esa felicidad, la tienes que dejar de buscar” Son más que deseos de superación para el que recibe, facturas de esfuerzos que aún no se dan. Reiteraciones de que ya no hay más rounds qué luchar ni camino qué recorrer. La afirmación intrínsecamente sincera de que siempre hubo un agujero en el plan y que nunca, se pudo rellenar con promesas, confesiones y deseos.

Curiosamente, mientras perdía el tiempo después de clases en la feria del libro de la facultad, sonó la canción que terminaste haciendo tuya, y a la vez nuestra, “Entre pairos y derivas” Sinceramente algo se revolvió en mi, y tan pronto se revolvió sentí que poco a poco mis emociones superaban mi cuerpo, para intentar materializarse… Pero yo no lo permití, en ese lugar y en ese momento, por lo menos no, y tampoco ahora.

Tristemente, comparo esa respuesta con lo que me dice Lili. “Yo te amo, y siempre he querido lo mejor para ti” Es fácil decirlo estando tan lejos sin tener que soportar las consecuencias de esos deseos. ¿De qué me sirve que desee mi bien, que me guarde cariño y que desee felicidad cuando ella misma ha sido quien ha destruido todo?

Espera, estás siendo dramático. Y estás perdiendo sinceridad. Tu también metiste la pata y lo aceptaste, tampoco tomaste su mano al irte ni le pediste tiempo. La dejaste ir porque creíste que lo que decía era verdad; y lo es, pero era una verdad incompleta.

Creo que más que grosería es una hipocresía decirme que tu no tienes derecho a decir qué hacer con mi dolor o qué hacer de mi soledad. Que tu eres la causa, sí, totalmente cierto, pero no por eso debiste decidir por tu cuenta usar el método frío y efectivo de “Me hago un lado para le sea más fácil” Es estúpido, idiota, hipócrita, egoísta y me duele…

A veces me pregunto qué sentirás. Por qué no luchaste por nosotros más. ¿Tanto pesaba ya?

Antes de mi encuentro con la hoja decidí rasurarme. Quería verme en el espejo y tener un encuentro con mis propios ojos, con mi propia cara, conmigo mismo. Terminé rápido, a diferencia de hace unos meses apenas son días de la última vez que me rasuré. Al final intenté sonreír, y nunca me sentí tan falso. Aunque exteriormente podía hacerlo, internamente me siento negro, un negro que asegura un vacío completo.  Quiero decir “Tu me enseñaste a sonreír” pero no puedo decirlo, sin sentir el escozor  de continuar con “Y ahora, eres quien me arrebata esa sonrisa”




21 de abril de 2008

22 04 2008

Personalmente creo que el día a día recurre a nuestra mente muy modificado. Los días cansinos y las amarguras pasadas, no por dejar de ser cansadas ni amargas, pierden poco a poco la nitidez en cuanto a la calidad de la emoción. Incluso el odio, el amor, la amistad, todo tiende a perder el brillo o la intensidad. O al menos es lo que he llegado a concluir a mis 18 años de edad.

Hoy he iniciado como cualquier otro día. Levantándome, metiéndome a bañar, buscando algo que ponerme y en fin, intentando salir adelante. Ayer llegaba a profundas conclusiones con Alitas acerca de la carrera que tan pobremente he abordado “Es como un escudo, y dime, si ese escudo tiene una abertura ¿Qué te pasará?”

Demasiado gráfico.

Una división tajante en cuanto a lo que se es y lo que se debe hacer. Una división entre sentimientos y escuela. Creo que he admitido por centésima vez que me he vuelto débil y que tengo miedo. Sin embargo, el no puede enseñarme un “Cómo ser fuerte en 20 minutos diarios” Como esperaría de cualquier otro. Un otro inexistente.

El camión ha sido aburrido. Con el dolor de cabeza provocado por no haber dormido bien, logrando llegar a la parada del próximo camión que me llevará a la facultad. Es aquí donde comienzo a pensar acerca de las mujeres. Las hay de todos tipos y de muy distintas costumbres. ¿Nunca te has preguntado por qué hay algunas que incluso a sabiendas de que se les transparenta íntegramente la ropa interior, usan blusas transparentes? Llegando a conclusiones que nadie pidió; creo que es precisamente el hecho de saber que alguien que te está mirando. También hay aquellas que pierden el respeto al suelo con tacones que más que elevarlas y darles presencia las hace parecer payasos. Otras, quienes llorando pasan de un lado a otro la calle.

¿Llorando?

No es que esté muy familiarizado con el llanto. Quiero alejarme de el, quiero borrarlo. Porque bien el llanto es lo que provoca profundas heridas en el alma, o mejor dicho, es la manifestación de las heridas del alma, pero no en todos los casos. Millán, en primer semestre me dijo que le causaba risa ver a las personas llorar. He concluido que Millán tiene un punto de vista muy frío y utilitario en cierto sentido. No deja de ser buen amigo y una compañía agradable, pero creo, muchas veces no sabe el dolor que causan sus palabras, o incluso, lo hace sabiendo el poder de esas palabras. En fin, vi a una mujer llorar y lo único que pude hacer fue hacerme a un lado para que pasara. Tampoco es que pudiera hacer mucho, no es muy bueno que un extraño con audífonos gigantes se acerque a ti y te pregunte “¿Estás bien?” Cuando es bien lógico que no es así, y a resumidas cuentas, no haría nada ni podría cambiar nada. ¿Millán era el utilitario verdad?

La primera sorpresa del día. Pasé le primer parcial de T. de C. con 6. Y no pasé el examen. ¿Curioso, crudo, real y justo? Sí y no. Creo que merecía reprobar, pero al menos, puedo decir que aún tengo posibilidades de aprobar el curso con una calificación más o menos respetable.

Me irrita el nerdo que nos da clase. Hablando en jerga de la profesión como si de verdad hiciera gracia con sus chistes baratos. Vendiendo su materia como lo más profundo y grande que existe. Cuando dijo la estupidez de “Y no como la albañilería de esta materia” Estoy seguro que la Vaquita con tantas décadas encima le hubiera puesto unos buenos vergazos, pero en fin.

Saltándonos horas y horas de sucesos rutinarios llegamos al punto que quiero tocar en esta hoja. Mi metida de pata, con el Mampo y Jacqueline. La verdad tengo una boca muy grande y la -útil- habilidad de decir verdades incómodas en el lugar menos inesperado, verdades que nadie pidió. Lo explico; Mampo es un compañero/soon-to-be-amigo que el miércoles pasado parecía tener un romance con Jacque. Y ella estaba interesada. Todo iba perfecto, salvo el preludio a la clase de esta tarde. El profe no llegó, sin embargo, Jacque estaba con otro chico, no sé si “coqueteando” sea el término adecuado. Más bien, hacía visible el interés por otro hombre que, originariamente, no era mi s-t-b-a y bueno, lo mejor que pude decir fue “Mampo, te están bajando al pollo” Y bueno, ahí no fue la metida de pata. Jacqueline esperó un buen rato, mandó mensaje para que se fueran juntos y el Mampo se negó. Somos tres bajando las escaleras hablando de la nefasta relación de mi amigo con una persona que no sé bien si vale tanto la pena, pero que nunca me ha hecho ningún tipo de grosería ni manera incómoda conmigo.

Pasamos el pasillo de “El Mercadito” y llego a conclusiones a voz alta en el lugar menos indicado “Entonces, el pedo de esta vieja es que te quiere dar celos y tu no los demuestras, mejor dicho, tu no tienes celos” Y justo, al lado, ella y una amiga suya comprando algo. Que buena metida de pata. Y si faltara poco, mi estupidez llega a un nivel insospechado al decir “La cagué” a varios pasos.

Soy un entrometido, amarranavajas y, remitiéndonos a las pruebas, mal amigo. Como lo diría Millán “Y luego por qué los dejan”

No debí. Pero lo hice. Metí la pata y ya no sé cómo sacarla. Siento que últimamente meto demasiado la pata y quiero hacer algo al respecto. A plantearnos la siguiente pregunta durante el sueño venidero ¿Cómo?




Resumiendo ideas.

21 04 2008

Han sido varios días que he dejado de escribir. Se debe a distintas razones, flojera, enfermedad y falta de luz. Principalmente la primera, medianamente la segunda y la tercera por unas 16 horas, pero bueno, ¿qué se le hace?

El miércoles, me parece, sólo he tenido dos conversaciones de relevancia. La primera, la tuve con mamá acerca del dolor y el pasado. Creo que la historia y la vida en general es cíclica y no hay nada que podamos hacer al respecto. En relación a esto, a veces me siento como mi padre, viviendo intensamente y rápidamente la vida. Incluso la muerte. En mi madre, los nervios y lo que atañe ahora mismo, el hecho de que años - y bueno, creo décadas - aún recuerda a su viejo amor de Guerrero. El famosísimo “Chango”, y digo famoso porque la casa está llena de ellos, que a décadas aún reaparece en sueños de mi madre.

“Y aunque le dije - He estado con cien más antes que tu- el me respondió - No me importa, yo te amo - y bueno, creo que fue por mi estupidez, por no saber lo que quería de la vida” Y qué decir, con eso del truene con Tania me ha costado bastante decidir un rumbo o una secuencia a seguir.

Es relevante, porque es curioso como el ser humano puede guardar tanto amor y tanto dolor durante un tiempo largo, largo y tendido. Yo no puedo medir la intensidad de los sentimientos de mi madre, pero creo, hace falta calar en el alma, permanecer en el corazón y aún más, estimular la imaginación para creer que puede existir un futuro tan bello, más bello que el día a día, a una distancia de décadas. Es algo plausible y - ¿no sé? - reconfortante. Creer en la posibilidad de que alguien puede crear un espacio en el alma de otra persona me hace sentir hasta cierto punto capaz de hacerlo consciente, en una ocasión futura con otra persona.

La segunda plática relevante ha sido con mi hermana, no propiamente, pero sí mucho que ver con ella. Hace poco se hizo un evento en el Estadio Azteca y mi hermana consiguió boleto para ir. Yo estaba enfermo, mi madre no aguanta caminar mucho ni estar asoleada, así que no tenía quien la llevara. Ella tiene/tenía una amiga llamada Miranda, quien vive a no más de diez minutos de casa. Bien, para no ser una vieja de lavadero, el punto está en que no pudo esperarla diez minutos para ir al evento.

Creo que la voz, la forma de interactuar con otros y demás constituyen una muy buena imagen de lo que puede ser la persona. Sin ser superficiales ni creídos en ningún momento, siempre noté algo raro en esa chica. Es pequeña, pero demasiado dominante. Su amistad acabó en el mismo instante en que ambas colgaron el teléfono.

¿Por qué? No lo sé a ciencia cierta, creo que esperamos mucho de la gente sin saber si realmente llenan las expectativas, o tal vez somos muy egoístas. Me pongo en el papel de ella y tal vez, sea muy importante ese evento, tal vez lo esperó durante mucho tiempo. Tal vez es más importante satisfacer ese deseo de hacer algo que lo que alguien más me pida. Tal vez, me piden demasiado, aún sabiendo que yo no quiero ayudar en nada. O tal vez, simplemente quien me pide ese algo, no vale mucho la pena.

La amistad, frágil y efímera. La amistad, trascendental al tiempo y a la vida.

El día siguiente tuve un incidente con mis amigos. Creo que me he pasado un poco y las represalias no se demoraron en llegar. Después tuve un encuentro casual con Melisa. Ella es curiosa, no me agrada mirarle a los ojos porque por momentos siento que me atrae, sin embargo, es como si atrajera tu abuela. No sé, a pesar de que ella dice que soy el único que  le da ese mote,  es su forma de expresarse, su forma de caminar, su forma de vestir. Si conozco a gente que a pesar de tener todo para ser sexy y que no lo sea, ella es el mayor ejemplo. No me pone. Sin embargo, creo que es ella una de las personas con la que puedo tener al menos un diálogo un poco más sincero, no tan sincero como con la hoja en blanco,  pero, al menos es recíproco. Ella me pregunta “¿Por qué odias las multitudes?” Y yo me invento una respuesta tonta “Tal vez por la sensación de que alguien puede hacerme daño” Y bueno, no es nada convincente. Lo cierto es que aún ahora no sé por qué odio las multitudes.

El viernes ha sido un día de la verga. ha empezado con Marcín, quien haciendo muestra de su dedicación da una nueva cátedra de aburrimiento. Me dolió el oído a la mitad de la clase y he optado por salirme dos veces. Al terminar la clase comí con Millán, y decidí huir. Huir de las clases que siento que cada día se vuelven más  sin sentido. Sin embargo, al recorrer C.U. dimos con luces neón, en Psicología, como 27. Les contaré, desde hace mucho tiempo que quiere darse en su madre a lo Jackass con ellas. O sea, romper en el lomo de otro un tubo de luz, y bueno, dio con el material en el momento menos pensado. De verdad, es la primera vez que lo veo sonreír con tanta sinceridad, es la primera vez que siento alegría por su parte, y bueno, en cierto sentido eso me pone feliz. Después de eso lo he acompañado a su casa, para buscar quien preste el traslado, después fuimos al billar, quedamos empatados. Recogimos a una de sus amigos y no ha dicho gran cosa.

Sábado, mamá se ha ido a Puebla. Me he pasado todo el día con Danny y viendo Eureka 7. Nada que resalte, salvo la cuenta hacia atrás del 20 sin ti.

Domingo, 20 por fin, a minutos después de las doce le envío un correo, que transcribo íntegro, salvo los motes que puedan llevar a encontrarla.

Oficialmente es veinte. No importa el mes ya, es el primer veinte que paso separado de tu mano. Ahora, ahora, creo que ha pasado la peor fase. La aceptación, el dolor, la tristeza, las sonrisas provocadas por recuerdos, los reproches a mi mismo. El peso del pasado, y la tumba de un futuro que, por más seguro, ya no será. Aguantar no es fácil, con tantos géneros, con tantas diferencias; aguantar las ganas de salir corriendo a tu casa a buscarte, aguantar las ganas de llamarte, aguantar las ganas de mandarte un mensaje. Y soy sincero, caí varias veces. Aguantar las enormes, enormes lágrimas, aguantar las largas, largas noches. Pero no me quejo, soy sincero con lo que siento y sé, que es por un bien mayor; el de no malograr más nuestra relación.

No sé cómo pensarte, cómo verte, tampoco cómo hablarte ni qué esperar de ti.

¿Nada?

Es veinte. Agarrado por lo que puede ser un mañana diferente, siento frío y miedo. Creo que la tristeza y la amargura, ya no me incomodan. El decir frases como “Esto es lo que diría ella” “Hace tanto que no oía esas palabras…” “Como lo hacía con ella…” Estoy tratando de convertirlas en sonrisas de satisfacción por algo positivo que fue y que permanece anclado en alguna morosa, pero, alegre parte de mi alma.

Soy un mentiroso. Dar como referencia esta fecha es, en lo particular, una forma de contar el tiempo en el cual, me hago simplemente miserable. No porque así sea, sino porque así quiero ser por estos momentos. Es como el salir de la cama a tiempo, o el quedarte en ella aunque sabes que habrá problemas posteriores.

Tu partida ha sido, aún más que un golpe profundo a un esquema de vida afianzado, una mirada nítida hacia la realidad que se ha agazapado en mis pies, creando raíces profundas en la tierra. Y yo no quiero cortarlas, porque representan lo que soy.

“No te desvies” Me dijiste. Ahora respondo, hace mucho que el camino no ha estado suficientemente claro para transitarlo. Creo que lo creaba a diario, con un claro fin. Fin que ahora se ha desvanecido.

“No desaparezcas” Me pediste. Y ahora eres tu quien a no ser por convocación, no apareces en mi vida.

“Sorpréndeme” Te pedí. “No seas cobarde” Te pedí. Y has cumplido, fielmente, me he sorprendido al darme cuenta que estoy mejor alejado, y que ahora, no eres cobarde porque -espero- luchas por tu sueño, luchas por hallar tu propio camino, por brillar, por tener una existencia llena… que infelizmente, yo ya no te podía ofrecer.

Agradezco este momento que tengo para festejar feliz y adolorido tu nombre, nuestro camino, nuestra despedida, nuestro encuentro. Nuestra historia, que sin tener un punto final, se tiende hacia la lejanía, de que en algún recuerdo, renazca la calidez que un tono formal, directo y somero ya no (¿nos?) deja.

Gracias, X, X, X, Tania. Mi amor, mi amiga, mi amante, mi compañera, mi anhelo, mi consuelo y espero, tu sonrisa de algún momento.

Gracias.

Y bueno, es ya final de domingo y no respondiste. Creo que Rulo tiene mucha razón al decirme que dolería más responderla, pero al menos, quería un breve lapso de interés de tu parte. Quería creer que esta fecha a un mes de separarnos sería un poco trascendental en tu vida, aún.